Tres descargas gratuitas, hechas con el mismo estándar que un trabajo que entregaría a un cliente. Sin muro de correo, sin prueba gratis, sin trampa — descárgalas y úsalas.
La lista te dice qué notificación mandar. La bitácora se asegura de que puedas probarlo. La matriz lo señala antes de que pase. Cada una sirve sola; juntas son un sistema.
Cada cláusula que te da un derecho — a plazo, a dinero, o a ambos — lleva un requisito de notificación pegado. Si pierdes la notificación, pierdes el derecho. Esta es la hoja de referencia que evita que eso pase.
Casi todas las bitácoras registran lo que pasó. Esta registra lo que una reclamación necesita — para que cuando llegue un evento de retraso, la evidencia ya exista. Se llenó un martes cualquiera, antes de que nadie supiera que ese martes importaba.
La estructura y el motor de puntuación, listos para usar. Los riesgos son tuyos — pertenecen a tu proyecto, tu contrato, tu obra. Lo que esto te da es un lugar disciplinado donde ponerlos.
Las herramientas gratuitas te dan la estructura. Lo que viene la llena: cartas de notificación redactadas cláusula por cláusula, bibliotecas de riesgos precargadas para construcción, petróleo y gas, y manufactura, y guías que profundizan más de lo que un artículo puede.
Si descargaste la matriz de riesgos y te quedaste viendo una hoja vacía preguntándote qué más buscar, ese es exactamente el hueco que esto viene a cerrar.
La versión gratuita te da una matriz vacía y una estructura honesta. La versión de pago te da los ciento cincuenta riesgos que he visto aterrizar, y lo que costaron.
Casos FIDIC, sistemas de calidad, control de programa y herramientas nuevas. Escrito desde proyectos reales, no desde un aula. Sin relleno, y nada que hubieras encontrado en un libro de texto.